18 de Julio de 2017 | Cumbre del Mercosur

Macri, Temer y los fantasmas del neoliberalismo


La Cumbre de Mercosur en Mendoza no será cualquier cumbre. Se jugará allí, como probablemente nunca antes ha ocurrido, el futuro de la producción y el trabajo de millones de suramericanos. El impulso del libre comercio por una mayoría de presidentes neoliberales aparece como una amenaza que hace presente a los fantasmas del neoliberalismo. Mientras tanto la cumbre de los Pueblos contrastará con esa impronta y marcará la importancia de retomar el camino de la integración y el desarrollo inclusivo en la región. 

Por Guillermo Carmona / Para Va Con Firma Mendoza.

La decisión de Macri y Temer de avanzar en la firma de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea hacia fin de año evidencia las grandes amenazas que acechan a los sectores de la producción y el trabajo. En paralelo y sin reconocimiento oficial, la Cumbre de los Pueblos marcará un claro contraste desde una visión que prioriza la integración y el desarrollo inclusivo en nuestra región.

n fantasma recorre a América Latina: el fantasma del neoliberalismo desintegrador”. Esta podría ser la frase expresiva –tomada prestada de Marx y Engels en su estructura sintáctica aunque relocalizada geográfica e ideológicamente- para describir la principal amenaza que se cierne sobre nuestro continente.

El triunfo electoral de Macri en Argentina y el advenimiento de Temer al poder mediante un golpe parlamentario en Brasil han abierto las puertas, una vez más, al neoliberalismo en la región. Se trata de un neoliberalismo connotado por su carácter contrarrevolucionario. Viene a arrasar con las transformaciones producidas por los gobiernos populares y progresistas que predominaron en la etapa anterior, entre ellas las alcanzadas en un inédito proceso de integración regional –incipiente, contradictorio e imperfecto aunque concreto en sus realizaciones y avances- que cobró impulso en los primeros años del siglo XXI. Surge bajo la forma de una contraofensiva de las derechas que, como señala Nils Castro en su obraLas izquierdas latinoamericanas en tiempos de crear, “no se reduce a una mera reaparición de las derechas que conocíamos, sino que incorpora un nuevo discurso y objetivos más radicales, otras formas de instrumentarse y una mayor articulación internacional”.

Esta semana el fantasma cobrará presencia material y tangible en Mendoza. La Cumbre del Mercosur convocará a los presidentes de los Estados parte y asociados. El anfitrión argentino entregará la presidencia pro temporea su par brasileño, acto institucional mediante el cual los pueblos y ciudadanos mercosurianos quedaremos durante seis meses en manos de un presidente golpista y corrupto, en momentos en que se juegan cosas muy importantes para nuestro futuro. Muy probablemente resulte imperceptible su accionar al frente del bloque regional, como ha resultado imperceptible el accionar de Macri durante su presidencia pro tempore. Pero sería un error subestimarlos. En política exterior, muchas veces, lo esencial es invisible a los ojos. Y lo invisible en este caso, lo que se busca disimular, es a lo que mayor atención deberíamos poner y lo que, en términos superlativos, nos tiene que preocupar. La desintegración será la consecuencia mediata de lo que estos señores vienen cocinando. Los efectos que sufriremos serán mucho más concretos y críticos: la destrucción de trabajo y producción nacional en los países del Mercosur por la vía de la consagración del libre comercio como bandera y paradigma.

Negociaciones de espaldas al pueblo

Durante la presidencia pro tempore argentina –asumida irregularmente tras la exclusión Venezuela, país que ejercía por entonces la presidencia, producida en la reunión de Cancilleres de Buenos Aires de noviembre de 2016- todo el énfasis ha estado puesto en la avance de las negociaciones de un tratado de libre comercio con la Unión Europea y en la articulación entre Mercosur y la Alianza del Pacífico.

Durante esta semana el Canciller argentino Jorge Faurie estuvo en Brasilia ultimando detalles para la Cuumbre del Mercosur que se concretará en Mendoza. El comunicado oficial de la Cancillería argentina destaca algunos dichos de Faurie: “En este período de nuestra política exterior nos hemos propuesto una inserción inteligente de la Argentina en el mundo a partir del MERCOSUR y desde nuestra vinculación con Brasil. En este momento donde poner barreras y volver al proteccionismo parece una opción para algunos países, nosotros queremos demostrar que se pueden ampliar mercados con beneficios para todas las partes”. Y resalta el comunicado que sobre el estado de las negociaciones entre el MERCOSUR y la UE, el Canciller argentino consideró que “marcará un hito para la inserción internacional de nuestra región”, pero determinó que todavía existen temas pendientes, lo que constituye “un gran desafío”, por eso “estamos trabajando para llegar a un acuerdo sobre los temas sustantivos a fin de año”. “Coincidimos en que es una prioridad absoluta cerrar el acuerdo. Tenemos por delante 5 meses muy importantes, luego de más de 20 años de esfuerzos y negociaciones”.

Resulta claro que la prioridad estratégica de Argentina y Brasil es la concreción de un acuerdo con la Unión Europea antes de fin de año. Parece ser que el gobierno de Macri prepara como escenario de la firma del acuerdo a la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) adalid global de ese tipo de acuerdos y vanguardia contra las políticas proteccionistas. “Tenemos por delante 5 meses muy importantes”, afirma Faurie. Temer será el timonel mientras Macri soplará las velas para que el acuerdo avance. Cambio de roles entre los presidentes pro temporeentrante y saliente con un mismo destino: estrellar contra las rocas al averiado barco de la integración y a las economías en crisis que en sus bodegas contiene.

Poco sabemos de lo que se está negociando. El secretismo es la característica típica de este tipo de acuerdos. El contenido de lo que se negocia está vedado incluso a los Congresos Nacionales de los Estados parte del Mercosur. Son negociaciones y acuerdos que se hacen a espaldas del pueblo y de sus representantes. Nuestra insistencia en el Congreso Nacional para que la Cancillería informe el contenido de las negociaciones y los estudios de las consecuencias que puede acarrear un acuerdo para la producción y el trabajo nacional ha sido respondida con silencio y evasivas.

Sin embargo, el gobierno filtra en la prensa oficialista algunos trascendidos sobre lo que se está negociando para preparar el ambiente. En las últimas semanas hemos leído en nota de tapa de La Nación que “El Mercosur y la UE logran un crucial avance hacia un acuerdo de libre comercio”. Y destaca entre los supuestos beneficios: “El acuerdo con la UE permitiría a la Argentina aumentar las exportaciones de carne. También potenciaría el negocio del biodiesel, que podría superar los 1200 millones”. Y agrega que “para los países sudamericanos es vital que el acuerdo incluya una amplia liberalización del sector agropecuario, algo que rechazan poderosos lobbies empresariales franceses, irlandeses y polacos especialmente. Los europeos abogan por una quita arancelaria para la mayoría de sus productos industriales, así como garantías en materia de patentes y denominaciones de origen, reformas legales de protección a la inversión y acceso equitativo a las licitaciones de compras estatales”. Resulta sencillo inferir de qué se trata la sustancia del acuerdo: productos agropecuarios suramericanos a cambio de casi todo lo demás para los europeos. El fantasma del neoliberalismo amenaza sobre los sectores industriales y tecnológicos de nuestra región, y sobre la mayoría de las “economías regionales”. Los terratenientes de la pampa húmeda tal vez pueden respirar tranquilos. Al menos por ahora.

Mucho más (y mucho peor) que libre comercio

Pero no solo se trata de libre comercio. Como señala Noam Chomsky, al referirse al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) que vincula a Canadá, México y Estados Unidos, “con propósitos de propaganda, el NAFTA fue denominado ‘acuerdo de libre comercio’. Nada más lejos de la realidad; como otros acuerdos, algunos de sus elementos eran proteccionistas en grado sumo y en su mayor parte no tenía nada que ver con el comercio; era un pacto sobre los derechos de los inversores y, a semejanza de otros ‘acuerdos de libre comercio’, este, como era de esperar, resultó perjudicial para los trabajadores de los países participantes. Uno de los efectos fue debilitar el asociativismo obrero…”.

La matriz de este tipo de acuerdos es similar en todo el mundo. Lo del NAFTA vale como antecedente y advertencia para las negociaciones entre UE-Mercosur, como también lo vale el por ahora fracasado Tratado Transpacífico (TPP). Valga como señal válida para alarmarse lo que la propia prensa oficialista filtra. La Nación devela información clave para apreciar que efectivamente se está negociando un “pacto sobre los derechos de los inversores” al mencionar las “garantías en materia de patentes y denominaciones de origen, reformas legales de protección a la inversión y acceso equitativo a las licitaciones de compras estatales”. No serán precisamente las Pymes del Mercosur o las empresas nacionales las que se favorecerán de esos pactos. Todo indica que están muy activos tras este acuerdo los abogados de las grandes trasnacionales. Tienen evidentemente razones e intereses multimillonarios que justifican su directo involucramiento en estas negociaciones. Y resulta evidente que tienen acceso a la información que a los legisladores, empresarios nacionales y centrales de trabajadores se les niega.

Nada sugiere que los actuales gobernantes de los países de nuestra región estén pensando y negociando un acuerdo para nuestros pueblos. La desarticulación de los mecanismos de administración del comercio exterior que ponía límites al ingreso de importaciones está produciendo un descalabro en la producción nacional argentina. Es de prever que la consagración de este estado de situación a través de la generalización de la liberalización comercial con el bloque europeo, que congrega a algunas de las más potentes economías industriales, destrozará lo que ya se encuentra en profunda crisis. Nada, absolutamente nada, hace pensar que se esté contemplando la situación de la producción y el trabajo de los mercosurianos.

Es importante destacar que las implicancias negativas no solo se ciernen sobre los productores y trabajadores suramericanos. Existe en Europa un creciente movimiento de resistencia y rechazo a este tipo de acuerdos, ya que ponen a las producciones nacionales a merced del sistema financiero global, sujetos a una economía dominada por la especulación financiera y por la concentración de la riqueza en las grandes corporaciones trasnacionales.

Integración y complementación

Los cultores del neoliberalismo descalifican todo cuestionamiento o planteo de alternativas a sus tratados de libre comercio y de protección de los derechos de los inversores por su supuesto carácter aislacionista. No es esa mi mirada, ni creo que sea la posición de la mayoría de quienes sostenemos la urgencia de la integración regional suramericana y latinoamericana. No considero que nuestra región deba aislarse ni cortar vínculos con ninguna región del mundo.

Lo que afirmamos quienes sostenemos la perspectiva de la integración es que el Mercosur debe priorizar la efectiva integración dentro del bloque. Incrementar el comercio intrarregional implica fortalecer los mercados internos nacionales y el mercado regional. El libre comercio rompe esa posibilidad, sobre todo cuando favorece la profundización de la primarización de la economía y dificulta los procesos de agregación de valor mediante el desarrollo industrial y tecnológico.

Cualquier acuerdo de la región con otras regiones debe hacerse bajo la idea de complementación económica, evitándose la aceptación de una nueva división internacional del trabajo que nos condene a la producción de materias primas o de productos con bajo valor agregado.

La complementación debe contemplar los diversos segmentos agrícolas, agroindustriales, industriales, tecnológicos y de servicios para garantizar que nuestros países puedan desarrollar aquellos productos y servicios que sean definidos como estratégicos, de acuerdo a las prioridades nacionales y a las que compartamos como región.

Además, cualquier acuerdo debe contemplar la participación abierta y efectiva de los sectores potencialmente afectados en la negociación. Y resulta vital el conocimiento de lo que se está negociando por parte de los parlamentos nacionales y del Parlamento de Mercosur. Este tipo de acuerdos requiere aprobación de los Congresos Nacionales de los países del Mercosur. No resulta lógico que su conocimiento sea vedado a los legisladores cuando son quienes deberán decidir con su voto la aprobación o rechazo de lo que se acuerde.

Welcome to Mendoza

El gobierno de la provincia de Mendoza ha colocado en las proximidades del hotel en el que se reunirán los presidentes y funcionarios del Mercosur unos anuncios colgantes que dan la bienvenida a los visitantes. No solo han sido escritos en español y portugués, idiomas de los países que integran el Mercosur. El inglés y otras lenguas europeas se han introducido en las bienvenidas, en lo que parece ser una reafirmación de cómo conciben al Mercosur y al mundo en el que nos quieren incorporar los organizadores de la cumbre.

Quienes no han sido contemplados en la bienvenida oficial son los movimientos sociales representativos de los pueblos del Mercosur. El gobierno argentino eliminó la Cumbre Social del Mercosur de la agenda oficial. No llama la atención esta decisión. Está claro que los gobiernos neoliberales que hoy marcan el ritmo y la agenda al Mercosur no creen que la integración sea, esencialmente, integración de los pueblos. Es más, son gobiernos que aunque declamen integración llevan adelante acciones de desintegración.

A pesar de las decisiones oficiales los movimientos sociales estarán en Mendoza. Allí la bienvenida la darán los representantes de nuestros pueblos originarios en sus lenguas ancestrales y el debate apelará al portuñol para discutir sobre cómo frenar al fantasma del neoliberalismo e identificar las alternativas que nuestra América Latina necesita construir para que seamos en serio Patria Grande.

La Cumbre de los Pueblos aportará de esta manera a la cada vez más generalizada movilización política y social que se propone conjurar las amenazas que agitan los fantasmas del neoliberalismo para evitar que logren empujarnos nuevamente a ese infierno que ya conocimos en los ‘90.
 
(*) Diputado Nacional por Mendoza (FPV-PJ), vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados de la Nación.

http://vaconfirmamendoza.com.ar/index.php?articulos_seccion_716%2Fid_3121%2Fmacri-temer-y-los-fantasmas-del-neoliberalismo